Reciban un alegre y amoroso saludo.

Nos encontramos ya con las maravillosas energías del Equinoccio de primavera en las que luz y oscuridad se encuentran en perfecto equilibrio, en el punto cero, en el camino del medio, en el camino del amor en donde no hay bueno ni malo, correcto o incorrecto, mejor o peor.

Practiquemos el no juicio tanto a nosotros como a los demás, veamos más allá de las opiniones personales que ocultan la competencia, la envidia, la rivalidad y el “querer demostrar” de nuestro ego.

En realidad todos somos iguales como seres humanos, no somos más ni menos  que otros, así que en este equinoccio  puedes aprovechar para transformar  algunos pensamientos y sentimientos conéctate con la fuente dentro de ti. Para darte el tiempo, puedes dejar alguna actividad rutinaria y destinar un tiempo para mirar y percibir tu sabiduría divina.

Puedes unirte a nuestro Padre Madre Dios de la manera que acostumbres para desarrollar la habilidad de escucharte y seguirte a ti mismo y superar la dualidad. En este momento de renovación de vida es importante conectarte con la naturaleza. Un ejercicio muy sencillo  es sentarte o acostarte un momento cada día en un jardín, parque o arena e imagina y siente el latido de tu corazón que late simultáneamente con el corazón de nuestra madre tierra, o simplemente camina conscientemente en la naturaleza más cercana sin hacer nada más. Quizás te atraiga plantar algunas semillas, realizar algunas actividades culinarias, cosméticas o artísticas con hierbas, semillas o vegetales de hoja,  o recolectar y adornar tu santuario con flores silvestres.

Lo más importante es que en cualquier acto que elijas, medites en lo que quieres renacer o comenzar de nuevo, lo que quieras sanar y nutrir. Si lo escribes, recuerda elevarlo con la fuerza del fuego quemándolo y soltando las cenizas al aire.

Disfruta la vida que se renueva constantemente.

Me despido bendiciéndote infinitamente desde el centro de mi ser que se encuentra en mi corazón.

Sony González..