Todo lo que brinda sanación es impulsado por un movimiento distinto al que nos enferma y limita o abrevia nuestra vida. Necesitamos mirar desde la estrechez de nuestra conciencia hacia otra amplitud con el amor del espíritu.

El amor del espíritu produce un movimiento que sana si nos entregamos a él. El amor del espíritu da paz, es un amor que sana, ya que en él no hay cabida para el rechazo y la exclusión de lo que nos resulta diferente. Todo se puede percibir tal y como es. En este amor todo queda en el mismo nivel. Nadie es mayor ni superior, nadie es menor ni inferior. Es un movimiento interior que da luz a algo nuevo, que da a luz sanadoramente porque es uno con todo lo que existe, uno con todo –hasta lo último-. Este amor creador quiere a todos de la misma manera. Cada persona es querida con su destino tal como es, es querida en forma total.

El amor del espíritu significa  el existir puro con todo lo demás que existe para sólo estar presente plenamente.

Ahora entramos al existir puro estando presente creadora y renovadamente. Presentes con amor.

Con nuestro sentimiento entramos en sintonía con un movimiento creativo, que une a todos los  opuestos. Esta unión reconciliadora de todo lo que se solía excluir, es sanación en un sentido amplio y profundo.

Sentimos asentimiento de nosotros, de los demás y del mundo no importa cómo sean.

Y nos dejamos sentir ese amor del espíritu que está dentro de nosotros, que está en todos. Disfruta profundamente esta sensación y este amor.

Un abrazo en la luz y bendiciones.

Sony González.

Tomado de La Sanación. Bert Helliger. Abril 2011.