¿Cómo nos recuperamos de una adicción?
De acuerdo a Bert Hellinger*, la adicción surge por el anhelo de reencontrar algo perdido. Es un substituto de lo que nos hace falta pero no puede llenar el vacío. En las Constelaciones Familiares, Helinger ha demostrado que muchas veces lo que le falta a alguien con una adicción es el padre, porque – por diversos motivos-, no se le ha logrado tomar como padre. Al ayudar a recuperar lo perdido, sanan.

Fumar es la adicción más común. Aún cuando en la cajetilla dice “Fumar mata”, a muchos no los intimida esta frase. El sentimiento de que algo les hace falta en su interior es aún más fatal para ellos.

Ejercicio.

Fumar.

¿Cómo puede un fumador incluir a su padre perdido en su adicción? Lo primero que ayuda es cuando se fuma por placer. Fumando se da cuenta de cuánto le hace falta algo.

Cuando quiere y tiene que fumar, siente cuánto le hace falta su padre. En cuanto pone el cigarro en su boca, se imagina a su padre. Inhala el humo profundamente hasta dar el golpe, mira a su padre y le dice internamente:”Te acepto en mi vida y en mi corazón”. Fuma hasta que siente a su padre dentro de él.

Alcohol.

La persona adicta, brinda cuando toma a su padre. Luego bebe lentamente y con cada trago, va absorbiendo más a su padre, hasta que se siente lleno y uno solo con él.

Adicción a ser reconocidos.

La adicción también se presenta ante la necesidad de ser reconocido en el deporte de alto rendimiento y se utiliza el dopaje, o cuando nos invade el estrés de querer cumplir con ciertas tareas que nos hacen perder el cuidado que nuestro cuerpo necesita para estar sano. Entonces, como dice Hellinger, caminamos al lado de nuestro cuerpo, como si no perteneciéramos a él, parecido a como sucede con nuestro padre.

Muchas madres hacen comentarios negativos del padre de sus hijos y se sienten mejores que ellos o se hacen las victimas ante sus hijos. Hellinger menciona que para ayudar a los hijos adictos es muy importante que la madre reconozca que sólo constituye una parte de la ayuda para sus hijos, nunca el total y en lugar de alejar a sus hijos del padre, se lo acercan, con amor. Este movimiento inicia cuando pueden ver que en sus hijos también está su padre y, que además, lo aman, recordando momentos felices, cuando se sentían uno con él en todos los sentidos. De esta forma reconocen el anhelo que existe por él, y vuelven a unirse con él -y sanan-.

Podemos recuperarnos y mantenernos sanos cuando todos los que pertenecen a nosotros, en nuestro cuerpo y en nuestra alma, forman y son parte nuestra. En especial nuestra madre y nuestro padre. En el momento en que nos percibimos como parte íntegra, nos calmamos. Sentimos nuestro cuerpo y le obedecemos en todo lo que necesita.

Me despido, eres un ser maravilloso.

Eres luz y eres amor.

Eres consciencia.

Eres todo y estás unido a todo.

Une en una imagen a tu consciente, a tu inconsciente y a tu cuerpo.

Sigue a tu luz interna en sintonía con las sensaciones de tu cuerpo.

Bendiciones.

Sony González.

*La Sanación. Bert Hellinger. Grupo Cudec. Abril 2011.