En las culturas originarias, el símbolo primario de organización del mundo es el circulo de las cuatro direcciones.

Este símbolo es prácticamente universal en las culturas nativas de nuestro continente, lo podemos encontrar diseñado de muy diversas maneras pero respondiendo al mismo patrón, un circulo dividido en cuatro cuadrantes. (ver laminas mas abajo).

Básicamente, el circulo representa la totalidad, la unidad, el estado de integración y ser completo.

Los cuatro puntos representan las cuatro fuerzas esenciales de esa totalidad, las cuales le brindan al conjunto su estabilidad, su orden, su armonía.

Los cuatro caminos convergen hacia un punto central, donde se sienta el espíritu, un punto que se vuelve vértice, que podemos imaginar elevándose como la punta de una pirámide.

Lo maravilloso de este símbolo, es su capacidad de ser aplicado tanto para describir como para sanar, tanto para dar estabilidad como para transformar.

En las distintas culturas han recibido distintos nombres: circulos sagrados, ruedas medicinales, círculos de sanación y tantos mas. Pero en esencia, constituyen un mismo símbolo.

 Kultrún Mapuche// Hunab Ku Maya// Tambor Masoamericano

 La universalidad de este símbolo fue evidente para los antiguos pobladores del planeta: el sol, las estrellas, la luna, todo es circular. Las aves construyen sus nidos en forma circular, los animales establecen territorios circulares. El día transcurre como un circulo, con cuatro fases, así como las fases de la luna, las estaciones del año, las edades de un ser vivo.

Al dibujar este símbolo, el chaman recrea al Universo, invocando las cuatro fuerzas, trayéndolas hacia el plano de lo cotidiano, y de esa manera, manifestando la creación. El círculo de las cuatro direcciones es un instrumento de poder, entendiendo al poder como la capacidad de alinearse con las fuerzas que construyen el Universo para alcanzar objetivos concretos.

Pero el símbolo también representa al ser humano, con sus cuatro niveles del ser. Y por eso cuando una persona construye este símbolo, se recrea a si mismo, se conecta con su sentido de unidad e integración, con su estado de ser completo. Con el conocimiento adecuado, el circulo de las cuatro direcciones puede utilizarse como un instrumento de sanación y como un proyectador de intenciones.

Como todo símbolo el círculo funciona en muchos niveles a la vez: por un lado, sirve para explicar el mundo comprendiendo el funcionamiento de las 4 fuerzas, por otro nos ayuda a alinearnos con esas 4 fuerzas para crear nuestros proyectos, manifestar nuestro sueño.

El secreto del chaman es este: no hay ningún secreto para el que abra los ojos y mire con atención. Lo que hacemos quienes comunicamos estas técnicas es ayudar a quienes escuchan a recordar lo que ya saben. Pero el libro de la Naturaleza está abierto, es libre y gratuito para el que lo quiera leer.

 Flavia Carrión. www.cusihuasi.com