Quiero decir algo más. Ahora estamos con un tema muy importante. Muchos han preguntado, ¿Dónde queda el padre?

En cada uno de nosotros está presente. Aquí no hay nadie que no tenga padre. Y sin padre tampoco tendría una madre. Como quiera hay un movimiento que necesariamente comienza con la madre. La criatura primero se dirige a la madre. Necesita ante todo a la madre y el padre apoya a la madre. Y el padre le enseña el hijo a la madre. Entonces ambos se encargan de la criatura.

Bueno, esto es totalmente natural.

Pero, ¿Cómo encuentra la criatura el camino hacia el mundo?

¿A través de la madre? No. La madre lo retiene. La madre lo separa del  mundo.

Si la criatura sólo se queda con la madre no logra este paso hacia el mundo y no se siente capacitado. Además improductivo. Todas las madres que quieren alejar a los hijos del padre, mantienen  a los hijos alejados no sólo del mundo, también los alejan del éxito. Y algunas criaturas tienen miedo de acercarse al padre porque suponen que la madre no da el permiso. Y es real. Muchas madres están en contra de este acercamiento.

Hay un pensamiento muy atrevido: Entonces las mamas tienen que traer al mundo por segunda vez a la criatura, en el momento en que se lo acercan a el padre, en que se lo entregan a él.

Sí, hay hombres que asienten a esto. ¿Pueden seguir con esto? ¿Sienten que es la bendición para la criatura, si la madre entrega el hijo a el padre para que él introduzca al hijo al mundo?

Y también tiene que introducirlo al mundo de la profesión y al mundo del trabajo duro, y al mundo de la disciplina.

Bueno, la pregunta es, ¿Llegamos a estar con el padre? ¿Pudimos llegar al padre? ¿Tiene un lugar en nuestros músculos? ¿Tiene un lugar en nuestra mirada? ¿Y tiene un lugar en nuestra disciplina? ¿Y tiene un lugar en nuestro servicio en el sentido más amplio?

A cerrar los ojos.

Nuevamente sacamos  todo el aire profundamente y inspirar profundamente a través  de la nariz y con la boca cerrada. Y estas respiraciones las repetimos conscientemente y profundamente varias veces hasta que a través de la respiración logremos la sintonía con la totalidad de la vida, con la totalidad del mundo. Y ahora miramos a nuestro padre tal y como es. Exactamente como es.

Diferente que la madre, totalmente diferente que la madre en muchos sentidos y muchas veces está fuera de casa porque trabaja para la familia. La supervivencia de la familia depende de su trabajo. Pero a menudo es así cómo la madre ocupó su lugar porque también ella trabaja y entonces el padre, a veces, cae al trasfondo como si ya no se le necesitara. Ahora miramos a nuestra madre, la miramos a los ojos y le decimos: “querida  madre yo te quiero decir que mi padre, para mí, es tan importante como tú. Sólo con él me encuentro completo”.

A veces la madre toma un hijo de forma especial, especialmente a un hijo varón, de modo que este varón toma más importancia para la madre que el propio marido. Y este hijo entonces está en peligro. Y un hijo así le dice a la madre: “Papá es mejor para ti. Yo aquí sigo siendo la criatura, tu hijo o hija, y el hijo o la hija de papá”.

A veces también el padre toma de manera especial a la hija mujer y la separa de la madre. Entonces esta hija se siente importante y grande y queda ligada al padre y no está libre. Y le dice al padre para poder liberarse: “Mamá es mejor que yo. Yo aquí sigo siendo una criatura. Tu criatura y la criatura de mamá”. De la misma manera. Y ahora miramos a nuestro padre, con mirada de hijo/a, y le decimos: “aquí tú eres el grande, tú te adelantas y yo te sigo”.

 Bert Hellinger.