Cada uno de nosotros está involucrado en un destino particular. Esto está relacionado con nuestra

familia de origen. A través de ella ciertas cosas nos están determinadas, indefectiblemente

determinadas y nosotros así lo aceptamos.

Luego conocemos a nuestra pareja. El hombre encuentra a una mujer, la mujer encuentra

a un hombre. Cada uno de ellos tiene su propio destino. Pero ahora se unen dos destinos

diferentes. Un destino espera al otro porque, tal vez, a través de él encuentre una satisfacción y un

cierre. Esto es recíproco.

En ese sentido el hombre y la mujer se convierten en una comunidad de destino. Sus

hijos se apropian de un destino y del otro. Por eso los dos padres juntos se convierten en destino

para los hijos.

Pues bien, ocurre que a veces un destino es tan distinto del otro que alguien no está en

condiciones de sostener la comunidad de destino. Sino que uno debe seguir su propio destino y

liberar o redimir al otro de su destino dejándolo atrás.

Con frecuencia ocurre así. En una relación de pareja, cuando ha durado mucho, puede

suceder que el destino de uno sea tan fuerte que el otro no lo pueda tolerar. Entonces uno deja

que el otro se quede con su destino y continúa con el propio.

Existe un dicho que uno puede decirle al otro: “Te quiero y quiero lo que a ti y a mí nos

guía”. Con amor uno da su consentimiento al lugar adonde el otro es guiado. Entonces puede

ocurrir que ellos se separen o que deban separase. Pero ellos entonces lo harán con amor.

Cuando en una relación de pareja, por ejemplo, se comprueba que uno de los dos no

pude tener hijos y que el otro los desea, éste no puede imponerle al otro su destino. Ël lo deja

entonces en libertad y le dice: “Te quiero y quiero lo que a ti a y a mí nos guía de un modo

único”. Entonces podrán separarse. Ahora cada uno seguirá su propio destino y su propia

determinación.

También sucede así en este caso que hemos expuesto. El hombre queda liberado

cuando la mujer le dice: “Te quiero y quiero lo que a ti a y a mí nos guía de un modo único y

determinante”. Entonces ellos están juntos y sin embargo separados. Cada uno está en su

destino liberado del destino del otro y puede dejar al otro en libertad.

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