Preguntémonos: ¿Qué sentido metafórico tiene acumular la grasa o el líquido en este lugar de mi cuerpo? ¿Qué es lo que en realidad acumulo y para qué? ¿Por qué no dejo fluir la energía y las emociones? ¿Qué oculto tras la grasa? ¿A quién o a qué me parezco con esta imagen? ¿He sido visto por mis padres? ¿He tenido suficiente espacio para crecer entre mis hermanos? ¿Estoy alimentando mi falta de amor con exceso de comida?.
El alimento está conectado a nuestro ego material que es la base donde se asientan los demás centros. Según la psicogenealogía tendemos a repetir lo que nos han hecho. Por tanto si en nuestra infancia nos obligaron a comer en exceso, tal vez porque el alimento sustituía a la atención, de mayores podemos ser obesos. Podemos definir la obesidad como una acumulación de grasa o energía estancada que actúa como un seguro a todo riesgo (donde no invierto, solo acumulo por miedo a que me falte).
¿Me defiendo de la adultez acumulando grasa en el abdomen? ¿De mi talento creativo aumentando el tamaño de las nalgas y caderas? ¿Asocio belleza con agresión sexual y engordo para protegerme, para que no me miren?. Incluso: ¿Tengo una madre invasora que abusó de mí? Una niña empezó a engordar para que su madre la quisiera y se preocupara de ella como de su abuela que había enfermado y ahora estaba en su casa robándole toda la atención. Alejandro Jodorowsky le recetó que comprara tantos kilos de huesos para perros como los que ella tenía en estos momentos de sobrepeso. Llevar toda esa carga en una carretilla hasta el cementerio donde estaba enterrada su abuela y decirle:”abuelita, estos kilos son tuyos, no son míos, me libero de esta carga”…
Muy importante es comer de acuerdo al hambre no a las necesidades de afecto. El siguiente cuento lo ejemplifica perfectamente:
Frustrada de seguir tantas dietas inútiles, acudió a un sabio maestro:
-Estoy desesperada, por más que lo intento no logro bajar de peso. -Cuelga un cartel en tu cocina que diga: “Nunca el azúcar, las patatas, ni el jamón, podrán llenarme ni el sexo ni el corazón”. En la dieta ideal hay que comer a diario frutas, verduras, cereales, pescado, lácteos, etc. Y debemos limitar el consumo de productos procesados, bollería, dulces y bebidas gaseosas.