No hay duda de que una alimentación completa y equilibrada es muy saludable. Pero además, podríamos añadir que también “asimilamos” otras muchas cosas en los informativos de la televisión, en la prensa sensacionalista, en nuestro trabajo… Aunque ahora vayamos a centrarnos en lo que comemos.

La alimentación es la base de la vida…

El alimento está conectado a nuestro ego material, la base donde se asentarán los demás centros, el libidinal, el emocional y el intelectual. Del alimento obtenemos la energía necesaria para que nuestro cuerpo funcione y así poder vivir. Es un acto instintivo, nadie enseña al recién nacido a buscar el pezón de la madre desde sus primeros momentos de vida.

¿Qué importancia tiene esas primeras experiencias con el alimento?

El bebé, mientras es alimentado, generalmente por su madre, al tiempo que se satisface su hambre, recibe no sólo leche. El contacto, las caricias, el calor y toda la presencia de la madre, le proporcionan la experimencia de amparo, amor y atención. Todo ello se asocia y neurológicamente al alimento y este recuerdo se graba a un nivel cerebral tan primario, que no atendrá en el futuro a razones de nivel cortical que luego intentan disociarlos.

¿Y qué consecuencias puede acarrear esta asociación?

Dos ejemplos bien simples: un vacío de amor se intenta llenar con exceso de comida; un rechazo a lo que la vida te está dando, puede llevar a la inapetencia. Todo ello puede convertirse en patológico como sucede en la anorexia o en la obesidad.

¿Hay más razones por las que descuidamos nuestra alimentación?

Según la psicogenealogía, lo que nos han hecho, tendemos a hacérnoslo. Si en nuestra infancia nos han obligado a comer en exceso, tal vez porque el alimento sustituía a la atención, de mayores comeremos en exceso. El cuerpo es el primer territorio, engordarlo significa “¡eh!, existo, dadme mi lugar” y el hacerlo escuálido es un desaparecer por desmerecimiento, “si no soy querido, me mermo”. Todo ello se logra con la alimentación.

¿Qué podemos hacer ahora, cuando esas bases de las que habla ya están firmemente asentadas?

Una mirada a nuestro árbol genealógico puede resultar muy interesante. Tratemos de descubrir el motivo por el que no nos gustan determinados alimentos. En bastantes ocasiones quedaron asociados a acontecimientos que como niños, los vivimos de forma traumática.

Muestre un ejemplo, ¿dígame por qué motivo no me gusta la cebolla ni el ajo?
Tal vez, a riesgo de equivocarme, cuando estabas experimentando con estos nuevos alimentos, el día que los estabas probando, sucediera algo traumático en tu casa. El cerebro grabó los dos acontecimientos y los relacionó de forma inconsciente de por vida…También un abuso, por defecto o por exceso, puede provocar una reacción de rechazo a un alimento determinado.

¿Conoce algún caso de abuso?

Nombraré el caso de un viejo patriarca, nacido a finales del siglo XIX, un productor de vino que estaba convencido de sus propiedades nutritivas. Tuvo seis hijos y cuando eran muy pequeños los fue emborrachando a todos…El resultado de ese abuso es que cinco de los seis hermanos no beben vino en la actualidad, hay alguno de ellos que la sola visión de una botella de vino en la mesa provoca que se levanten de la misma, les provoca nauseas.

¿Y el hijo que falta?

Bueno, ese bebe todo el vino que puede. Se convirtió en productor y consumidor de vino, siguiendo los pasos de su padre. Es la otra cara de la misma moneda.

¿Cuál es la forma más sana de alimentarse?

La medicina ayurvédica nos anima a buscar el equilibrio vital a través de la alimentación que definen como una acción creativa y aconsejan comer sentados y centrados .

¿Alguna dieta que sea recomendable?

Se dice que en la dieta ideal hay que comer a diario frutas, verduras, cereales, pescado, lácteos, etc. Y debemos limitar el consumo de productos procesados, bollería, dulces y bebidas gaseosas. Recomiendo que observen la pirámide de alimentos, una pirámide de seis pisos. Cada piso corresponde a un grupo de alimentos y cuanto más ancho es el piso más frecuente debería ser el consumo de los mismos… Los alimentos ricos en azucar están en el pico más alto de esa pirámide.

¿Hay algún cuento que nos muestre dinámicas erróneas, más allá de lo estrictamente alimenticio?

“Un hombre está preparando una sopa. Para probarla, llena el cucharón, bebe un sorbo y se da cuenta de que le falta sal. Manteniendo el cucharón lleno en una mano, añade sal dentro de la sopera y vuelve a probar la sopa que tiene en el cucharón. Como de nuevo la encuentra escasa de sal, derrama más sal en la sopera y vuelve a catar la sopa del cucharón: ningún cambio. En ese punto, abandona la idea de echar más sal a la sopa”.

No capto el sentido ¿Qué es el cucharón?

Dice Alejandro Jodorowsky que el cucharón es la parte de nosotros mismos que deberíamos de mejorar. Decimos: “No soy feliz”, pero en lugar de mejorar la relación con nosotros mismos buscamos mejorar las circunstancias exteriores.

Ya comprendo: “es como si cuando me miro en el espejo y no me gusta lo que allí veo reflejado voy y cambio de espejo”.

Para terminar, hay algún otro cuento que nos ayude a entender.

Sí, recuerdo un cuento zen, titulado “El sabor y la lengua”:

Un maestro zen descansaba junto a su discípulo. En determinado momento sacó un melón de su alforja, lo partió en dos, y ambos empezaron a comer. En el medio de la merienda, el discípulo comentó:

-Mi sabio maestro, yo sé que todo lo que Ud. hace tiene un sentido. Compartir este melón conmigo tal vez sea una señal de que tiene algo que enseñarme.
El maestro continuó comiendo en silencio.
-Por su silencio, entiendo la pregunta oculta -insistió el discípulo- Y debe ser la siguiente: el sabor que estoy experimentando al comer esta deliciosa fruta dónde está: ¿en el melón o en mi lengua?
El maestro no dijo nada. El discípulo entusiasmado prosiguió:
-Y como todo en la vida tiene un sentido, pienso que estoy cerca de la respuesta a esa pregunta: el sabor es un acto de amor e interdependencia entre los dos, porque sin el melón no habría un objeto de placer, y sin la lengua…
-¡Basta! -dijo el maestro. –¡Los más tontos son aquellos que se juzgan inteligentes, y buscan una interpretación para todo! El melón es sabroso y eso es suficiente, ¡ahora déjame comer en paz!.

http://planocreativo.wordpress.com/2009/02/01/hablamos-de-la-alimentacion