Nos enfermamos cuando nos apartamos del amor del espíritu. Nos mantenemos sanos o volvemos a serlo, si vivimos en sintonía con el amor del espíritu. Si hemos perdido la sintonía con el amor del espíritu, tenemos que reencontrarla.

Todo lo que dije anteriormente acerca de los caminos, que en una familia llevan a enfermedades, son desviaciones del amor de aquel espíritu, que ama y lo quiere todo tal como es, porque lo piensa como es. Todo lo que dije anteriormente acerca de los caminos, que alivian y sanan enfermedades en una familia, conducen hacia el amor de ese espíritu y hacia la sintonía con él. ¿Qué significa esto en detalle<?

Lo que produce enfermedad en una familia es en primer lugar el rechazo de los padres y los reproches hacia ellos. Por ejemplo, acusaciones en su contra, ante todo acusaciones públicas, litigios contra ellos, el negarse a dar apoyo y cuidado, en caso de que lo necesiten, y de asistencia y protección de su buen nombr. Estos trasfondos de enfermedades graves las vemos, a veces, en caso de cáncer. Muchos enfermos de cáncer prefieren morir antes que honrar a la madre.

La obesidad, especialmente en mujeres, muchas veces está en relación con un rechazo hacia la madre, igualmente el fracaso en la profesión y con las parejas. Lo que acabo de mencionar no son enfermedades, pero las consecuencias son similares a la que se da con ellas.

El amor del espíritu no tolera el rechazo a los padres y de las recriminaciones y acusaciones en contra de ellos, son las mismas también  en los casos donde el rechazo aparenta ser justificado. Aquí se nos muestra de manera especial, que en el nivel del espíritu son otros los órdenes que rigen, diferentes que en el nivel del bien y del mal, de justo e injusto. En el nivel del espíritu se pone en orden lo que era un impedimento para la salud y el éxito, tanto para los hijos como para los padres.

La pregunta es entonces: Cómo se logra regresar al amor hacia los padres? Se logra si nos encontramos con ellos en el nivel del espíritu, con el amor espiritual, más allá de la diferenciación del bien y del mal.

Bert Hellinger.