Manos Mágicas

Alejandro Jodorowsky – Doña Magdalena.

(Alejandro Jodorowsky: Durante la siguiente meditación, la santa curandera me hizo tomar diferentes posiciones con las manos. Yo las hacía, sumido en una especie de trance. Por lo cual no recuerdo cuáles fueron estas posiciones, muy semejantes a mudras. Me queda la sensación de que eran gestos simples, tal como una mano empuñada o bien una mano estirada colocada ante mí como un espejo para ver como mis dedos se inclinaban haciéndome una reverencia.)
Hijo querido del alma, una mano es la lámpara, la otra la llama. Tenemos la mano derecha que es la mano de la consciencia divina. Se utiliza la mano derecha para simbolizar todo lo que es divinidad, consciencia, luz. Y se utiliza la izquierda para simbolizar todo lo que es inconsciente, oscuridad, fuerza divina en la materia, encarnación, manifestación. Es lo no manifestado que va a manifestarse aquí.
Aquí está el rayo y aquí la matriz. El mundo de los dioses y el mundo de los seres humanos.
Vamos a dejar la mano derecha y vamos a trabajar con la mano izquierda. Vamos a hacer la promesa.
Los dedos se inclinan hacia mí, eso quiere decir que el pasado y el futuro, que el intelecto es decir el aire, que lo emocional es decir el fuego, que lo sexual es decir el agua, que lo corporal y material es decir la tierra, todos ellos se inclinan y hacen un puente solido de materia.
Y cuando haces esto, sostienes tu vida, y no la sueltas. Es decir que sostienes lo oscuro de ti, sostienes tu materia, tu vida, tu salud, tu prosperidad económica, tu lugar, tu oficio, tu acción social. Sostienes tu energía sexual, la conduces como tú quieres, entregas tu pasión como tú quieres. Y también tienes aquí tu energía emocional, tu llamada emocional, las emociones que quieres cultivar. Se manifiestan como tú quieres, sin cegarte nunca. Y ese querer lo ofreces a la consciencia. Y verdaderamente la consciencia te tiene, completamente, firmemente, con toda tu voluntad. Y cuando tienes la mano así, te dices: “ Todo mi ser es unidad, es compacto; yo estoy encarnado, compacto, sin debilidades, sin perezas, sin ninguna duda. Sólidamente. Concretamente. Objetivamente. Me sostengo aquí. No tengo miedo de mi lado oscuro, no tengo miedo de mi inconsciente. Asumo mis pasiones, asumo mis deseos, asumo mis sentimientos, asumo mis ideas, asumo mi vida, mi cuerpo, lo sostengo”.
Y más hago esto y más me fortifico. Me fortifico en el lado oscuro. Es un punto cerrado que se llama la promesa. Está el vacío interior. Lentamente, porque la mano ha estado comprimida, se va abriendo, sin forzarla. Te vuelves consciente y con esos dedos haces un regalo. Con el índice, dibujas para la eternidad. En la oscuridad de tu inconsciente, el círculo es el sol, dibuja la luminosidad del sol enla palma de esa mano oscura, para que comprenda que debe seguir despierta en sus sueños, lúcida. Eso va a inscribirse tu inconsciente.
Y de nuevo la cierras y ahora es una mano iniciada. Contiene el verbo y se convierte en sagrada.
Y esta otra mano, abierta, es completamente lo contrario. Entre esta mano cerrada y esta mano abierta tienes todos los gestos de la humanidad.
Es la mano derecha abierta, luminosa, absolutamente contraria a la otra, es positiva y abierta, no es la mano que golpea, es la mano que da, una mano de poder. Siente la diferencia entre los dos gestos. La mano abiert es la luminosidad, es la benevolencia. Tengo el poder de curar, el poder de domar. Prometo:
“Yo prometo al mundo de la encarnación, al mundo de la materia, al universo encarnado, fuego, creación, prometo que estaré siempre aquí. Que seré benevolente con las partes oscuras de mi ser, con mi inconsciente, con los deseos que están en la oscuridad, rechazados. En tanto que consciente, en tanto que ser positivo, te prometo que velaré por tu equilibrio. Que nunca tú, como fuerza oscura vas a tomar el poder porque yo estaré siempre ahí. Que nunca tú, como punto de fuerza, vas a negar esta consciencia, este organismo, porque yo estaré siempre ahí para equilibrarte. Donde esté la fuerza yo estaré. Siempre. Yo te prometo que te voy a equilibrar”. Esta mano dice eso. En la acción. Pero la otra mano, la empuñada, también hace una promesa:
“Cuando tú brilles, yo estaré ahí para defenderte de la tentación. Estaré ahí para impedirte toda debilidad, porque si yo no estuviera ahí, tu excesiva bondad sería devorada, y se perdería sin forma. Luego yo, en tanto que universo, te prometo que estaré siempre ahí para recibirte. Porque si yo no estoy para recibirte te perderías en la nada de ti mismo. Yo, en tanto que inconsciente oscuro, estaré siempre ahí para equilibrarte. Vamos a trabajar los dos juntos. El mundo no es solamente luz y buenos sentimientos. Yo estoy para equilibrarte, para darte la fuerza y la raíz de la que tienes necesidad. Vamos a trabajar juntos.”
Y la mano abierta le contesta:
“Y yo prometo también al mundo, en tanto que luz, que estaré siempre ahí. Con el amor, con mis pilares del amor y tus pilares de la severidad. Con mis pilares de la energía y ltus pilares de la forma. Con mis pilares de la luz y tus pilares de la oscuridad. Estaré siempre ahí. Yo lo prometo”.
Esta es la promesa se ha hecho. Y ahora que la promesa se ha hecho, me pongo como materia, como pedestal, como punto de apoyo. Porque sé que tú estás ahí como beneficioso, yo puedo estar aquí. “Sin ti, oh luz, oh Dios-Diosa interior, oh consciencia, yo no podría posarme. Pero aquí me poso, he escogido un lugar en mi, yo me acepto, yo estoy aquí. Y estoy aquí delante de ti, oh divinidad, estoy aquí como un pedestal. Y si tú estás ahí, yo, porque quiero que la obra se haga, me coloco como lampara de aceite sobre ti, y se hace la lampara.
Este aceite es lo esencial de mi mismo, que pongo sobre tu realidad. Me confío a tu realidad, oh intelecto, me vacío de pensamientos inútiles. Dejo venir el aceite de mi pensamiento, mi pensamiento verdadero que viene directamente de la fuente divina. Dejo de buscar un intelecto que no me corresponde, dejo de buscar intelectualmente las palabras. Me apoyo en ti, oh realidad, te tengo confianza, tú me sostienes, luego vacío mi cabeza para que las palabras divinas puedan salir de esta lampara. Y oh, pedestal, me vacío de los sentimientos inútiles, todos esos sentimientos que arrastro, se los doy al viento, se los doy al fuego, se los doy al agua, se los doy a la tierra. Me deshago de todos los sentimientos inútiles. Me deshago de la memoria. Me vacío, porque tengo confianza en ti, me reposo en ti. Y surge el aceite perfumado de mis sentimientos, yo ofrezco el aceite perfumado de mis sentimientos. Estoy bien apoyado, he encontrado mi lugar en ti.
Y me vacío de todo deseo inútil, de todo deseo exacerbado por el mundo actual, por la publicidad, por lo que queremos, por lo que nos dicen, por lo que se vende. Me deshago de todos los deseos inútiles. Me vacío y voy a poner en mi sexo el aceite perfumado de los deseos verdaderos, tal como son. Y lo acepto y lo ofrezco a la divinidad.
Ofrezco mi intelecto, ofrezco mi corazón, ofrezco mis sentimientos, ofrezco mi sexo, mi energía sexual, de la forma más pura. Y también oh lampara, pongo en ti la limpieza de mis acciones corporales, de mis concepciones sobre el dinero, sobre el lugar, la plaza, y la codicia de los objetos, la codicia del dinero inútil, la codicia de las relaciones sociales, la codicia de lo que no me corresponde. Me vacío de todo eso, y dejo venir el aceite perfumado del verdadero dinero, de la verdadera plaza divina, de la verdadera sociedad humana divina, del oficio verdadero que vendrá hacia mí. Avanzo con confianza y ofrezco todo eso en esta lampara de aceite.
Ofrezco también mi consciencia. Estoy aquí en plena confianza. Me he convertido en una ofrenda. Y cada vez que yo pienso, hago la ofrenda de pensar en el mundo y mis pensamientos son perfumados. Y cada vez que tengo sentimientos hago una ofrenda y mis sentimientos son perfumados. Y cada vez que deseo hago una ofrenda y mis deseos son perfumados. Y cada vez que actúo mi acción es una ofrenda, y cada vez que yo creo la consciencia en mí creo una ofrenda.
¿Pero será aceptada mi ofrenda? Yo no me angustio por eso. Ya es una realización convertirse en ofrenda. Cuando la llama venga, yo la sentiré. ¿podré encender la lampara? ¿será aceptado el aceite? Si yo acepto el aceite, el aceite es aceptado. Si no tengo dudas, si tengo la fe. ¿Y tengo la fe? ¡Si! Tengo la fe y enciendo la lampara.
Estiro mis dedos. Pongo toda la fuerza de la luz en la fuerza de la oscuridad. Y va a actuar sobre el mundo. Empujo mi llama consciente hacia la oscuridad de mi inconsciente. Y allí ilumina el mundo, ilumina la noche de los tiempos, en medio del pasado y del futuro. En medio del universo esta lampara existe y brilla. Yo me convierto en una lampara encendida.
¿Quieres separar el fuego de su pedestal? Yo estoy unido. no hay separación. Esto es la realización, la fuerza y la energía. Y esto significa que la materia, embebida de espíritu divino hace volver a la divinidad a lo que ha siempre sido. La consciencia desciende hacia la encarnación, la encarnación lanza la consciencia. Eso viene de Dios-Diosa y eso vuelve a Dios-Diosa.
Es una maravilla ¿comprendes? Es un regalo que nuestros ancestros nos han dejado. Medita sobre esto para captarlo profundamente. Y cuando hayas terminado comunícalo a las otras personas

“Sentir la Magia de Mis Manos”, Alejandro Jodorowsky y Doña Magdalena. 

(La santa curandera, para seguir mostrándome lo que era sentir la magia de mis manos, me hizo agitar los brazos con delicadeza).
Quiero que con tus manos, abras como un velo. Tus manos en el aire pueden abrir velos, y quiero que encuentres caminos en el aire. Puedes sentir que penetras en el aire, abrir caminos donde tus manos se pasean. Hay lugares en el aire que tus manos van a sentir. Siente este lado de la mano, como si quisieras acariciar. La delicadeza es esencial para la fuerza. Siente ahora tus uñas, todas. Siente ahora la palma, como es energía, como es delicadeza. Te pido que acaricies el aire como si fuera un volumen, y que allí dibujes, que toques. Delante de tí hay una forma, encuéntrala, una forma abstracta o realista, que te corresponde, crea una escultura. Siente los bordes de tus manos, el de este lado y el de este otro. Y siente entre los dedos.
Siente todo eso.
Mantén tus manos así, y por un esfuerzo de consciencia resiente la materia, el peso de tus manos, que son cada vez más pesadas. Es el peso de tu vida, es el peso de tu ser, es el peso de tu pensamiento, es el peso de tus sentimientos, es el peso de tuss deseos, es el peso de tu cuerpo. Siente la solidez, son muy sólidas tus manos, son lo más importante de tu cuerpo. Siente si ellas están limpias o están sucias, si se sienten culpables o no culpables. Analiza tus manos a la luz de tus actos. Vive la inocencia de tus manos, y si hay culpabilidad, tu la eliminas. Ahora son manos lavadas, ahora son inocentes, están meditando, tú no tienes nada que esconder. Y lentamente, levanta el peso de tus manos, haz que tus manos se vuelvan dulces, ligeras, espirituales, transparentes. Todo tu cuerpo va a sostener tus manos. Busca en tus manos la juventud, busca la ingenuidad infantil. Y ve más lejos, aprende a mover tus manos con la pequeñez de un niño. Pon t  us manos sobre el pecho, porque vas a convertirte en un feto. Los dedos van a desaparecer, tienes una mano pequeñísima, estás en el agua maternal y siente “Yo voy a hacer nacer mis manos, voy a hacer crecer las palmas, y después voy a hacer crecer en cada una mis cuatro dedos y mis pulgares” Y así asistes al movimiento celular de tus manos y así vas a parir tus manos nuevas.
Ahora relaja las manos, vuelvelas blandas, muy blandas, abandona la voluntad. La mano forma co  mo un pequeño bol, como una cucharilla. Los dedos se tocan los unos a los otros, pero no hay tensión. Una cuchara debe estar vacía, como la luna debe estar vacía para recibir la luz. Esta mano está vacía, es un instrumento de recepción. Yo la pongo aquí en el vientre, la apoyo en mi pelvis. La mano cae, casi a la altura del sexo, tranquila, ella cae por su propio peso. Es una mano de recepción.
Esto es tomar la vía, el camino, y cuando se toma el camino ya no se deja. Esa mano no se distraerá. ¿que es lo q ue recibes en esa mano receptiva? Recibes la materia con que el bol está formado, porque no se puede recibir si el bol está lleno de agujeros. Para hacer un receptáculo de tu mano, tu mano va a simbolizar toda la materia, toda la tierra, y ella va a absorberla directamente de un punto que se encuentra entre tu sexo y tu ano. Absorbe por ese punto toda la energía de los pies, pone toda la energía del esqueleto. Todo tu cuerpo es un instrumento de recepción. Tus manos van a ser como un acumulador de toda la energía que comunican tus pies. Si mueves tus pies, también vas a mover tus manos, de una forma o de otra, luego la fuente del movimiento de tus manos está en tus pies. Entonces, pones tu mano ahí y sientes que tus pies te dan completamente el sostén, que son la raíz de tu mano. Siente eso.
Y después, subes por tus tobillos, hasta las rodillas, y por tus muslos y tus nalgas, tu sexo, hasta la cintura. Y toda esa fuerza, tu la pones en tu mano. Te has comunicado con toda la parte de abajo de tu cuerpo. Para hacerlo, es bueno mantener la columna vertebral bien recta si se puede, si no, te puedes apoyar contra la pared. Ahora subes por la columna vertebral, tomas la fuerza de los brazos, de tu pecho, de tu cuello, de tu cabeza, y sientes la fuerza de la respiración, y te das cuenta de que estas respirando. Te dices “Yo respiro. Tomo toda la energía de mi cuerpo en mi mano, tomo los latidos del corazón, la fuerza de mi hígado, la fuerza de mis riñones,   de mi páncreas, de mis intestinos.” Imagina esto, nino querido del alma, después eso se hará en tu inconsciente, lentamente.
En el antiguo Egipto cuando hacían una momia se le sacaban todos los órganos y los ponían en un vaso. En esa mano está el vaso que contiene todos tus órganos. Eso significa un cuerpo vacío. Cuando estas en la vía, tu cuerpo se vacía de toda posesión. Ya no es tu cuerpo, es un cuerpo. Que entre todas las reencarnaciones es solo un vehículo que debe estar exento de toda posesión. Tú dejas vivir a tus pies su propia vida,  dejas vivir a tus piernas su propia vida, dejas vivir a tu sexo su propia vida, dejas vivir a tu pecho, dejas vivir a tus brazos, dejas vivir a tu cuello, dejas vivir a tu cabeza su propia vida. Cabeza, mente, cerebro,todo eso no te pertenece a tí.
Ahora, querido de mi corazón, repite conmigo: “Por este gesto mágico, yo reconozco que mi materia pertenece a la materia, que mi cuerpo es un vehículo al que yo no me engancho. Por este movimiento, pierdo mi cara, por este movimiento pierdo mi forma, por este movimiento, pierdo mi sexo y mi edad, por este movimiento pierdo toda etiqueta. Yo soy una piedra entre las piedras, y formo parte de la tierra. Por esta mano, comienzo a comunicarme con todo mi cuerpo, y mi cuerpo va a comunicarse con toda la materia de la tierra. Aquí, tengo la energía de las rocas, aquí tengo la energía de las montañas. Por este gesto, me convierto en una montaña, eterna, fuerte, sin yo aparente”.
Así es mi pequeño, que vas a lo más profu ndo. Una montaña se comunica con toda la corteza de la tierra, una montaña se comunica con todo el centro de gravedad, con todas las profundidades, con el planeta entero. Por ese gesto, te conviertes en el planeta entero, en la materia del planeta entero, y eres tan sólido como el planeta. Te mantienes como una montaña. Ningún pensamiento incontrolado va a hacer que te muevas, ningún sentimiento incontrolado va a hacer que te mueva, ningún deseo incontrolado podrá moverte, ninguna fatiga podrá moverte, ninguna angustia podrá moverte, ninguna amenaza podrá moverte. Te entregas a tu ser físico y te conviertes en una montaña. Te conviertes en todas las montañas, y también, cuando te comunicas con la materia, te conviertes en la materia del universo entero. Te comunicas con todos los átomos, con todos los minerales, tienes la fuerza del oro, de la plata, del cobre, del plomo. Reconoces por esa mano la infinita fuerza de tu cuerpo. Y tu ego yo se convierte en algo demasiado pequeño para este monumento inmenso que es tu cuerpo.
Ahora vas a decirte:
“La recepción esta abierta, porque cuando me he convertido en una montaña, cuando me he convertido en la materia del planeta entero, es cuando puedo recibir por fin, en este recipiente, el total; porque el recipiente está hecho, es sólido, está al mismo tiempo constituido y vaciado de mi yo. Y dejo venir la energía de la reproducción, abro la puerta de mi sexo que es una energía de eternidad, una energía divina, que yo recibo en esta mano. Me comunico con mi sexo y con la ener gía divina que mantiene el presente. Dejo venir la energía creativa de todo ser vivo. A través de la energía sexual, acumulo el agua poderosa de la sexualidad, que no tiene nada que ver con mis deseos personales. Es la energía de todos los seres que están conmigo, hablo de la energía de todos los seres que están vivos, hablo de la energía de todos los animales, de la energía de todas las plantas, de la energía de todos los planetas, de la energía del sol, de la energía de las raíces, de la energía de las semillas, de la energía de los capullos, de la energía de las flores, de la energía de los insectos, de la energía de la lluvia, de la energía de todos los océanos. En esta mano, en esta montaña, tengo la energía creativa total…Y absorbo la vida. En esta m  ano está la posibilidad de la vida total. Toda la reproducción, las estrellas que van a nacer, los cometas, la danza del cosmos, me dan la potencia en esta mano.Y dejo caer la fuerza de un punto que está sobre mi ombligo, la fuerza de mi fuego, y en ese momento, el agua que he recogido comienza a llamear, se convierte en una energía que circula por todo mi cuerpo y por toda la tierra y por toda la vida. Y yo participo en ese fuego completamente purificador, y estoy aquí, con este fuego que brilla, con la solidez de las montañas, y voy a recibir el calor inmenso de mi pecho, que va a proyectarse hacia todos los puntos del espacio. Este sol, esta luz, esta llama, este calor están en mi pecho. Siento que mi pecho se abre, porque tiene una raíz en esta mano, y  no tiene miedo de disolverse. Lo que tengo en esta mano, en esta montaña que llamea, es el universo completo. Comienzo a sentir toda la luz que yo llevo, infinita, llena de energía y de calor, transparente, sólida, y la tengo en mi mano. Todo el brillo de mi mente que sobrepasa las nubes y entra en lo profundo, en la oscuridad, y mi mano va más lejos todavía, porque ella va a encontrar la consciencia, transparente, cósmica, universal. Es mi mano la que tiene la consciencia, y esta consciencia es el producto del puro amor, total, de la creación, que emerge como la vida, de lo no-manifestado, del vacío, del maravilloso vacío, y todo eso llega a mi mano. Tengo esta mano como el fundamento total de mi ser cósmico, y solamente cuando tengo en esta mano la energía total, es cuando puedo estirar esta otra mano, la derecha, y actuar sobre la tierra”.
Comprende lo que digo. Un ser que pone esa mano ahí, ha tocado su perineo, su fuerza, su solidez, su sexo, su energía, su llama interior, su purificación, su fuego.  Y después se ha abierto en su pecho, se ha abierto hacia su calor, hacia su luz, hacia su consciencia, hacia el amor, que no es un amor que tú tiene para tí, sino un amor cósmico, la benevolencia del universo. Después, este ser se ha abierto al vacío, a lo no-manifestado.
Te miro a ti, nino querido del alma, miro esta montaña que ha vencido su angustia, su forma, su cara, su pedido, su dispersión. Es una montaña que es como la manifestación de la naturaleza, llena de amor. Con esta posición el cuerpo se convierte en un don, en un regalo a la humanidad y en un regalo al mundo. Es el grado más alto de la humanidad. Se tiene al fin su propio ser. Se afirma ser un bol lleno.
Este es un gesto que tradicionalmente significa “aplastar una montaña”. Es tan fuerte, tan concentrado de decisión, de energía, que puede hacer caer una montaña. Mira la fuerza que tienes en esta posición, cuando no tienes miedos. No tienes miedo de ser quemado por el fuego, el fuego no te quema. No tienes miedo de ser sepultado por la tierra, la tierra no te toca. No tienes   miedo de ser ahogado por el agua, el agua no te ahoga. No tienes miedo de ser dispersado por el viento, el viento no te dispersa. No tienes miedo de ser invisible, porque la invisibilidad no te quita la consciencia. No tienes miedo del amor, porque el amor se convierte en tí. No tienes miedo de la vida, porque la vida eres tú. No tienes miedo de lo no-manifiesto, de lo misterioso, porque el misterio eres tú. Aplastas todo lo que viene de lo bajo, todas las amenazas que vienen del pasado, todas las cosas que no se han realizado, de los sufrimientos, de las pesadillas, del infantilismo. Tú los los paras. Vamos, dime lo que te prometes:
“El materialismo, yo lo paro, porque él no va a sepultar mi consciencia, ni mi amor, ni mi sexualidad, yo paro el materialismo y no tengo miedo de lo material, no se me amenaza con el dinero. Mi creatividad puede parar la angustia económica. No se me amenaza con lugares podridos, donde no se puede respirar. Yo paro el miedo de todo lo que es subterráneo, paro el miedo a mi inconsciente; pongo la mano ahí, y estoy conquistando todos esos demonios, porque me he dado cuenta con la fuerza que tengo, de que los demonios son la manifestación de mi yo. Eso no es sino yo, porque yo soy todo. Entonces, pacifico esos demonios y los voy a someter a mi servicio. Pongo una antena hacia la tierra, y con la fuerza que tengo, los pacifico. Y soy tan fuerte que obtengo la victoria, los paro y los canalizo. Los canalizo hacia este canal de fuerza, de luz, de amo  r que yo soy, y en lugar de destruirme, me alimentan.” Comienzas a tomar el alimento de la tierra. Medita sobre eso. A partir de tus angustias, angustias económicas, de creación, profesionales, de enfermedad, de fatiga, todo tipo de angustias. Se pueden parar por la fuerza de este trabajo que has hecho hoy, se paran y se ponen a tu servicio.
Cuando haces eso, despiertas las fuerzas positivas de la tierra ¿qué es despertar las fuerzas positivas de la tierra? Es transformar todo lo que es negativo en alimento de todo lo que es positivo. No se le elimina, se le transforma. Porque todo eres tú. Es lo que yo llamo subyugar. Porque todo lo que es negativo debe darte su energía y convertirse en una parte de tí. Tu danzas con tu enemigo. ¿Y como se puede transformar? Por el conocimiento de los puntos centrales de tu columna. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete, esas son las puertas.
Debe que sentir entre el sexo y el ano tus sensaciones, y después, a la altura de la pelvis, buscar un punto en el que sientas toda tu fuerza sexual que te atraviesa. Y dos o tres dedos sobre el ombligo, siente verdaderamente toda la fuerza de tu centro de gravedad. En el pecho debes sentir que toda la caja torácica se abre con calor. Aquí, es el nacimiento de la raíz del lenguaje, es la purificación y la comunicación. Y aquí, hacia el centro del cerebro, hacia la glándula pineal, a partir de ahí, el cerebro debe llenarse de luz. Y todo eso debe partir como un canal que va del ano a la cabeza y va hacia la comunicación universal y cósmica. No hay ningún misterio, no son más que sensaciones.
Los cuerpos   no son mexicanos ni hindúes, ni chinos, ni franceses, ni negros, ni judíos. El cuerpo es un cuerpo humano, que tiene su sabiduría. Y cada uno de nosotros lleva su sabiduría. Entonces por la sabiduría, por la sensación, por el movimiento de energía que se hace, se puede pasar el conocimiento a la tierra. Como una montaña. Y entonces te vuelves calma. Calmate. Deja de permitírtelo todo. Por esta posición, yo no me permito nada. Soy un eje. Paro los sentimientos infantiles, los fantasmas, las cóleras, los miedos, las angustias, las penas, las culpabilizaciones, las injusticias, la crítica. Yo paro, yo tomo mi fuerza, yo me convierto en lo que soy. Y estiro mi mano hacia lo bajo y lo controlo, pero lo controlo por la sabiduría. Doy el conocimiento por la sabiduría.
Alejandro Jodorowsky y Doña Magdalena. Imagen: CHANGEABLE SPACE 2