Generalmente se tiene la idea de que es mejor que los miembros de una pareja permanezcan juntos y si se separan muchas personas lo ven mal.

Algunos amigos, familiares y terapeutas intentan mantenerlos juntos pero una realidad es que no todo hombre ni toda mujer pueden lograr permanecer juntos porque están vinculados por lo que sucedió en sus familias de origen. Es probable que no estén libres para permanecer con su pareja para toda la vida.

Una manera de no estar libre es cuando el hombre es “hijo de mamá” y tendría que desprenderse internamente de la mamá para acercarse internamente al papá por lo que las mujeres se retiran del esposo hacia el hijo; otras veces si hubo un amante antes o estuvo casada antes, el hijo “sustituye” a la pareja anterior y se convierte en un “rival” para el padre y ese hijo tiene muchas dificultades. Lo que generalmente hacen es estar teniendo amantes pero no pueden mantenerse con una mujer. Y en el caso de algunas mujeres que son “la hija de papá” que tiene que reemplazar a la esposa (madre) o probablemente a una amante anterior, ella también tiene dificultades para quedarse con un hombre. La “hija de papá” no tiene respeto por el hombre y secretamente lo rechaza, y el hijo de mamá tampoco tiene respeto por la mujer y secretamente la desprecia.

En el pasado Congreso de Constelaciones Familiares, -el más reciente y exitoso enfoque sistémico y transgeneracional- que se realizó en Febrero de 2008, Hellinger demostró que parejas que a pesar de todo seguían casados, cuando después de un tiempo se separan, se sienten liberadas.

También se observa que algunas personas no pueden definir las razones de su separación conyugal porque en estos casos no hay razón que pueda ser expresada ya que la mayor parte de las separaciones son inevitables y nadie es culpable.

Al estar con alguna persona en momentos de separación conyugal no ayuda tomar partido por nadie ni estar en contra de alguno de ellos, lo que ayuda cuando una persona está contigo es abrir el corazón a la otra persona que no está contigo y entonces estamos en posición de dar buena asesoría.

En el caso de relaciones de pareja, hay una historia que narra el maestro Hellinger, es una historia que en lo personal me gusta  mucho, la historia dice así,

“Un hombre y una mujer iban caminando de la mano con una mochila atrás con cosas buenas.

Caminaron y vieron las flores y jardines y siguieron adelante.

En un momento dado se sentaron y sacaron algo de su mochila y lo disfrutaron juntos.

Luego siguieron subiendo una montaña. -eso es más difícil-.

Siguieron caminando, uno al lado del otro, y lo que tenían en sus mochilas era menos y menos.

Uno se cansó y se sentó exhausto y el otro se movió un poco más adelante, y, de pronto, ya no había nada en su mochila y también se sentó cansado.

Miro hacia abajo de la montaña, y miró a su pareja, entonces, ambos se miraron y empezaron a llorar”.

Al conocer a parejas y ver su historia juntos, escuchar cuando se conocieron, se miraron y se enamoraron, ¡es maravilloso! Pero están ciegos, no saben lo que sucedió en ese momento, no saben que fueron jalados por un destino poderoso, este es el amor a primera vista. En este primer nivel del amor, etapa del enamoramiento o amor ciego, se da el amor más íntimo que hay, pero no dura por siempre. La frase que narra este amor es, “me mueves mucho, pero te veo poco”.

Después de un tiempo, se despertaron y se dieron cuenta que los dos son más diferentes de lo que pensaban y después tuvieron que enfrentarse y verse de la manera en que en verdad son, y se amaron uno a otro como realmente eran, no como pensaban ó deseaban que el otro fuera, entonces amaron su alma y eso tiene mucha fuerza y eso es lo que Hellinger llama amor a segunda vista. Se supera la etapa del enamoramiento, vemos al otro tal y como es –a veces en dos ó más crisis- y elegimos quedarnos a su lado, decidimos tomarlo como nuestra pareja tal y como es, tal y como ahora lo vemos. Da comienzo la relación, la frase que puntualiza este segundo nivel es “me mueves menos, pero te veo más”.

Y como los dos vienen de diferentes familias y en ambas familias hubo eventos especiales que influyen en ellos, -aunque ellos no lo saben-, en esos eventos está su destino, por lo que, después es necesario que uno y otro se miren con otra luz, vean el destino de cada uno y reconozcan  que cada uno sólo se puede comportar de cierta manera, porque su destino los une, este es el tercer nivel del amor o amor a tercera vista.  La frase que describe este amor es “te quiero a ti y veo lo que te mueve…(tus padres, tus raíces, tu pasado, futuro, tu destino….) y lo veo con amor. Me quedo a tu lado, con todo lo mío que me mueve, para cumplir mi destino junto a ti”. Es la etapa del compromiso.

También puede ser que el destino lo retire a uno del otro, y llega un momento de separación en la pareja, se pasa entonces al cuarto nivel que supone contemplar la posibilidad de la despedida y, llegado el caso, dejar marchar dando las gracias. Ambos se sienten libres. Por ejemplo: la madre de uno de ellos, quizá murió cuando era joven y en algún momento surge y sienten “urgencia” de seguirla inconscientemente a la muerte,  y se van alejando de la vida ó él o ella viene de una familia donde hay víctima de asesinato y el asesino es odiado y puede ser que sienta ira porque se sienten identificados con el asesino y entonces se vuelve violento y no saben por qué, y el otro puede decir, esto es demasiado y se separa. Muchas veces las parejas sólo pueden compartir un destino hasta cierto momento, porque el destino personal es tan difícil que no se puede seguir ó poner sobre la otra persona, es cuando algunas personas aceptan que la otra persona se vaya y entonces, se divorcian.

Nadie es culpable, son consecuencias del pasado familiar  y entonces llega el amor a cuarta vista cuando le pueden decir a su pareja: “yo te amo y también amo mi propio destino y yo sigo a mi destino”, y pueden agregar “te quiero a ti y a lo que te mueve, aunque aquello te aleje de mí”.  Ó si el divorcio se volvió inevitable le pueden decir a la pareja: “tú puedes seguir tu destino que es inevitable y siempre te amaré”. A este respecto, dar un lugar en el corazón a cada una de las parejas anteriores que se han tenido o a los hombres que han sido los padres de los propios  hijos vivos o abortados,  libera y permite seguir adelante de una mejor manera. Este cuarto nivel de amor, al decirle adios a la pareja, darle un lugar en el corazón y darle las gracias, los dos se sienten libres para comenzar algo nuevo. Una despedida con agradecimiento hace posible mirar la vida con fuerza, ilusión y esperanza. Lo que nació del amor, se puede cerrar desde el amor.

De los Entrenamientos Intensivos Internacionales de Bert Hellinger en 2008 y 2009. Sony González.