Sonia González

Hola querido lectores. Hoy abordaré ese cuestionamiento ¿cómo es el amor maduro? Como cada caso es particular no podemos generalizar, sin embargo, una investigación con enfoque humanista gestalt realizada a algunas parejas mostró que el problema principal en las relaciones de pareja es que no se acepta que la pareja sea diferente porque no es como deseamos o necesitamos. Una de las hipótesis de solución es la apertura a lo nuevo, entre lo nuevo está la apertura a la aceptación incondicional aunque nunca se logre por completo porque sería pedirnos mucho ya que en nuestro destino como seres humanos la vida no alcanza para ser puro amor e incondicionalidad.

El mes pasado en el último congreso 2008 con los más recientes avances en terapia sistémica del teólogo, filósofo y pedagogo alemán Bert Hellinger fundados de las llamadas constelaciones familiares afirma que es necesario tomar al otro tal y como es y en mi práctica profesional he comprobado que es un camino directo y sencillo para adentrarse en la aceptación. Consiste en mirar al otro tal y como es, es decir, con lo que nos gusta y con lo que no y decidir tomarlo así como diciendo te tomo tal y como eres y claro, si no lo quieres tomar, asumes las consecuencias de ello, reconoces lo que ha sido en tu vida, le agradeces, tomas tu responsabilidad, lo sueltas y te abres a crear una nueva forma de relacionarse.

Por otro lado una actitud cotidiana que ha ayudado a estas parejas investigadas y que podemos considerar como una especie de secreto para las relaciones de pareja es hacerte feliz porque encontrar tu propia felicidad va a ocasionar que dejes de presionar o juzgar a tu pareja, el otro se relaja y tú te sientes satisfecho. Cuando queremos que el otro cambie pensando que así vamos a ser felices, estamos equivocados, no podemos basar nuestra felicidad en que el otro cambie porque no está en nuestras manos. Una consultante me platicaba que ahora que está haciendo lo que le gusta, su novio se comporta más como ella había deseado y no lo logró cuando tenía puesta su atención en él. Hasta que puso la atención en hacer las cosas que más le gustaban como salir con sus amigas y buscar antiguas amigas lo ha logrado. Otra consultante logró ser más feliz al descubrir su pasión por cuidarse, leer, escribir y por su jardín. El hacer las cosas que realmente le gustan la hizo sentir feliz en muchos momentos y cuando había la oportunidad de compartir con su pareja lo hacía con gusto pero a diferencia de antes ya no estaba esperando sólo la ocasión para verlo, pasó de sentirse vacía a disfrutar muchísimo sus momentos de soledad sin que esto signifique aislarse porque es fundamental alimentar y es muy satisfactorio disfrutar la relación.

Lo anterior tampoco significa que excluyas tus necesidades y que seas complaciente porque entonces se generaría más resentimiento e insatisfacción. Como ya he comentado en otros artículos se ha visto que es necesario expresar lo que nos pasa y pedir lo que necesitamos para ir construyendo una relación que satisfaga a ambos y como también sugiere Hellinger buscar un equilibrio entre el dar y el tomar.

Me despido recordándote que todo cambia, como dice la canción de Julio Numhauser. Ábrete al cambio. Abrirse al cambio abre la puerta a la confianza y a la humildad, a la calma y a la flexibilidad, a la espontaneidad y a la ligereza, a la franqueza y al respeto, todas son actitudes de amor, elije las que más te atraigan.