Psicot. Sonia del C. González Rguez.

Hola queridos lectores, recibí algunas preguntas acerca de cómo mejorar una relación de pareja por lo que para responderlas profundizaré un poco en la importancia de enfrentar el problema de acuerdo a una reciente investigación.

Algunos no reconocen que existe un problema y entonces no hay esperanza de resolverlo, otros tienen miedo de enfrentarlo por falta de información fidedigna, baja autoestima ó proceso personal pero como humanos es necesario y es nuestra responsabilidad tanto reconocer el problema como superarlo para aprender alguna lección y fortalecernos a sabiendas de que las crisis traen riesgo y oportunidad, riesgo por la inseguridad que provoca tanto enfrentar el conflicto como por el compromiso que se requiere, y oportunidad de reestructurar la vida de manera más madura para disfrutar la relación, el solo acto de enfrentarlo nos fortalece y capacita para tomar la vida y el amor, es cuestión de atreverse y abrirse a amar y a ser feliz sabiendo que el amor y la vida conllevan incertidumbre y riesgo por lo que no podemos controlar ni a la vida ni a la pareja. Se sabe que a más necesidad de controlar, más inseguridad por lo que es imprescindible fortalecerse emocional, mental y espiritualmente.

Y como somos limitados para controlar las circunstancias, el proceso de transformación hay que vivirlo con un sentido de profunda rendición a la verdadera solución, ¿cómo? soltando el control al dejar de querer controlar a la pareja y que se dé la solución que se supone es la correcta para que vaya apareciendo la verdadera solución, esperando que de alguna manera se revele. Es decir, por un lado me responsabilizo de mi proceso de desarrollo reconociendo mi problema actual y mis diferencias, trascendiendo heridas y cambiando pensamientos, actitudes, forma de expresar, pidiendo perdón por el daño cometido, dando las gracias por lo bueno, etc.  y por otro lado reconozco con claridad todo tal cual es sin juicios de bueno ó malo, sólo reconozco, veo lo que es sin desear tener algo diferente a lo que es, diciendo <así es>, aunque duela, y luego te imaginas mirando hacia lo lejos, hacia el horizonte, muy lejos, a algo infinito sin expectativas, sin reclamos, ni juicios, ni compasión y tampoco emociones, sólo conectándote profundamente con esa Fuerza, sólo entregado a ella mirando hacia el origen de las cosas donde todo está bien, mirando a un poder que todo lo mueve porque cuando miramos hacia nuestro origen, hacia nuestra raíces más lejanas podemos unirnos y entregarnos a ella para dejarnos mover por esa Fuerza que también reside en lo profundo de nosotros donde reina nuestra sabiduría interior que todo lo sabe y que nos mostrará el siguiente paso.

Concluyo que para lograr un amor más maduro y pleno hay que soltarse al problema para encontrarse: con la luz para tener más claridad, dar el siguiente paso y definir lo que realmente se quiere; con la confianza para comunicarse empáticamente sin defenderse, reclamar ni juzgar; con la fuerza para comprometerse consigo mismos, con los demás y para decidir amar con el riesgo e incertidumbre que conlleva y con la apertura y guía para co-construir su relación sin seguir estructuras sociales.

Las parejas investigadas siguen desarrollándose al conocerse y enriquecerse con las diferencias; van aprendiendo a vivir la relación con la intensidad del aquí y el ahora sintiendo la presencia (el amor) entre ellos, viendo a la pareja como infinita en su capacidad de desarrollo y promoviéndola para que sea él/ella mismo/a.

¡Lo mejor! Sigo a tus órdenes, escribe o llama.