Sonia González

Hola queridos lectores, que este tiempo sigan abiertos al  cambio, hacia algo mejor y hacia mayor disfrute en sus relaciones.

Les he estado compartiendo una investigación para lograr disfrutar el amor en las relaciones de pareja en donde se observa que  algunos no se atreven a reconocer lo que en verdad desean en la relación para no dar el paso consecuente. No se aventuran a reconocer lo que en verdad desean por miedo a comprometerse más, por temor a ser decepcionados, por miedo a expresar sus sentimientos, etc. Pueden pasar días, semanas o años sopesando las iniciativas con tanto cuidado que para cuando por fin aclaran su mente las opciones ya no pueden alcanzarse.

Cualquiera que sea el motivo, el miedo a darse cuenta de los propios deseos, crea una dificultad para el acto de voluntad. Es necesario valorar con honestidad que es lo que en realidad se desea porque como dice Yalom el deseo de lograr algo valioso es el motor primario de la conducta para iniciar una acción, agrega que el deseo comporta un afecto y una fuerza por lo que se requiere dejarlo sentir para crearlo sino se atrofiaría todo el proceso de su voluntad.

Para focalizar el rumbo de la relación de pareja es fundamental tener consciencia de los deseos individuales para comprometerse ya que tienen la función orientadora que dirige y moviliza. Un deseo es como una moneda lanzada al futuro. Yalom explica que las personas depresivas o los que no tienen deseos tampoco tienen porvenir. Los deseos dan sentido a las sensaciones y sentimientos.

¿Y que está atrás del deseo? De acuerdo a Chopra la intención es la fuerza flexible y poderosa que está detrás del deseo y se activa con la información mental. Esa energía mantiene como condición para crear tu futuro, que estés intensamente comprometido con tu deseo, que sea deseo sin apego al resultado y viviendo centrado, es decir,  estando presente y sereno aceptando el momento tal y como es.

Sólo cuando una persona sabe a fondo lo que quiere puede forjar el eslabón principal en la cadena de acontecimientos que componen su propia vida, ´para alcanzar un máximo de satisfacción hay que saber volverse como el girasol en la dirección acertada y avanzar real o figuradamente en ese rumbo´.

El que sabe lo que desea como el girasol sabe que quiere luz y tiene ya un poderoso estímulo para el movimiento. Helliger también percibe que para ir hacia el futuro hay que mirar hacia adelante, hacia la luz pero con una premisa: sin imágenes, olvidando la propia historia y lo vivido con la pareja visualizándolo atrás y mirar dirigiéndose hacia algo totalmente nuevo para reprogramarse y reorientarse hacia donde realmente se desea.

La conciencia de los propios deseos es poco frecuente. En los grupos a algunas personas e incluso parejas se les pregunta ¿qué deseas? y la pregunta muchas veces provoca asombro ó se les dificulta expresarlo. Es necesario practicar y profundizar para reconocer los deseos. Sin una clara conciencia de lo que se quiere nos inmovilizamos y acumulamos sentimientos ó nos desorganizamos y emprendemos una desatinada búsqueda que puede llevarnos a la actividad pero no a la satisfacción.

Ten la certeza de que si te escuchas vas por buen camino y avanzaras hacia la realización y liberación de tus deseos más profundos. ¡Lo mejor!