Sonia González

Gracias queridos lectores. Saben que me estoy basando en una reciente investigación a parejas que han logrado disfrutar su relación. A las parejas observadas les ayudó sentir la confianza que surgió después de enfrentar su problema para guiar su vida de pareja y realizar las acciones correctas. La confianza en la Vida les ayudó a dejarse llevar soltando lo que ya nos les sirve, y los llevó a rodearse de todo lo que les beneficia.

La palabra fidelidad viene de fiel y fiel de fe. Fiel es el que cree, infiel el que no cree. Bucay piensa que el que es infiel no le es infiel al otro, sino a su vínculo de pareja y falsamente cree que encontrará lo que le falta en otra persona, agrega que si la persona no cambia, lo nuevo también se deteriorará.

La fe nos provee la convicción de que podemos vivir con el amor que decidamos tener y como dice Lepp es nuestro derecho dar y recibir amor verdadero.

 La confianza surge y se construye a sabiendas de que se vive en un mundo de incertidumbre y que amar conlleva cierto riesgo en el sentido de permanencia porque la vida es movimiento y cambio y no todo está en nuestras manos. Por ello es necesario fortalecernos para poder fluir con la Vida tal y como se nos presenta.

A pesar de la incertidumbre y del misterio de no saber qué sucederá en un futuro, la confianza es esencial para crear una relación con amor. Si no se confía en la pareja no se puede tener una relación satisfactoria. Si un miembro de la pareja siente duda, el otro se sentirá atrapado y ahogado. Para amar plenamente a una pareja hay que confiar en ella.

Cuando se pierde la confianza hay que sanar la decepción, liberar todos los sentimientos, sentir y manifestar lo que está detrás del enojo para reconocer que se hicieron el uno al otro, pedir perdón cuando se siente el dolor y actuar de tal manera para ganarse la confianza de nuevo con palabra y acción. El que lastimó es el responsable de restablecer la confianza. Al que le fueron infiel después de un tiempo tiene que hacer algo que a veces resulta muy difícil: olvidar lo sucedido y nunca volver a hablar del asunto. Se ha observado que muchas veces fue necesario que la pareja sea infiel para compensar y lograr un equilibrio entre ambos para que se pueda volver a dar la relación porque muchas veces el celoso es el infiel ya sea que lo haya olvidado o que tenga deseos de hacerlo y lo proyecta. Esto rompe nuestros esquemas culturales y morales pero es lo que se ha visto en la relaciones de pareja.

También se ha mostrado que muchos problemas de infidelidad tienen que ver con cargas familiares, una herencia genética. Un problema de pareja es un problema con las familias de origen y hay que ordenar el sistema para que fluya el amor. También se ha visto que nos relacionamos con alguien similar a nosotros, con nuestro espejo.

Cuando se está siendo incongruente hay que definir con precisión qué es lo que se quiere y evaluar si es posible o no. A veces se quiere todo y no se tiene la madurez para renunciar y valorar lo que se elige para seguir adelante.

Lepp opina que la fidelidad es una exigencia de la naturaleza del amor porque como el ser humano es también espiritual, puede vivir un amor grande y autentico. Bucay nos estimula  a estar abiertos a que las cosas pueden cambiar y que el compromiso sea libre y hoy.

Me despido, síguete a ti mismo, confía, recuerda que el poder de creación está dentro de ti y de tu pareja.