Sonia González

Hola queridos lectores. De acuerdo a la investigación realizada a parejas también se observa que en el amor inmaduro o condicional predomina el egoísmo, el cual se manifiesta como omnipotencia y superioridad. Para poder hacer un cambio y madurar el amor, es necesaria humildad para reconocer que todos tenemos limitaciones lo cual ayuda a comunicarse con la pareja y poder tomarla tal y como es.

La humildad ayuda a reconocer lo que es y así poder lograr responder a la realidad que se nos presenta. La humildad capacita para renunciar a las ideas preconcebidas y al propio egoísmo que subsiste para no reaccionar basados en ello ni justificarse con razonamientos caducos. La humildad abre a decidir y actuar desde un corazón que no tenga nada que proteger ni ambicionar, desde un corazón abierto y dispuesto a aceptar nueva información y a cambiar de opinión. Anthony de Mello dice que “un corazón así acaba convirtiéndose en una lámpara que disipa la oscuridad y envuelve el cuerpo entero de la humanidad”.

En lugar de comportarnos con soberbia engañándonos, sintiéndonos superiores, utilizando justificaciones y argumentos para querer demostrar que tenemos la razón, podemos actuar con humildad la cual nos mueve a acciones constructivas como es: reconocernos tal y como somos sin juicios, perdonarnos, reconocer que a veces la pareja tiene razón, así como perdonar y dejar ir. Al unirse a la fuerza de la humildad, cada uno puede respetarse a sí mismo, a la pareja y a la relación de pareja.

Con humildad podemos ver qué ideas propias y de la pareja son signos de ignorancia e inocencia, al verlo desparecen los límites y nos vemos más iguales, más en el mismo nivel, desaparece la sensación de superioridad e inferioridad y nos suaviza. Referente a esto Hellinger dice que “ser humilde significa entonces saber que soy igual que el otro. No estoy por encima ni por debajo”.

Riso afirma que el principio del realismo pide que para ver lo que es, sólo necesitamos quedarnos quietos y mirar la realidad afectiva en la cual estamos inmersos. Si observamos las cosas como realmente son, dejando las mentiras y los autoengaños a un lado los esquemas relacionales comenzaran a tambalear. La liberación afectiva y la ruptura de los viejos patrones no toleran la anestesia, porque las grandes revoluciones siempre exigen atención despierta, y agrega, “además tal como decía Jalil Gibran si no se rompen ¿cómo logrará abrirse tu corazón?”

Tolle opina que cuando aceptamos lo que es, se termina el drama que crea nuestro egoísmo, “su historia es su identidad” afirma, y que lo que más tememos es aceptar el fin de nuestro drama. Cuando reconocemos lo que es desaparece la lucha entre las demandas de mi mente y lo que es, entonces se acaba el conflicto con nosotros mismos y con nuestra pareja.

La humildad nos pone en sintonía con algo profundo y nos hacemos más fuertes para buscar el bien en la relación de pareja. Es una sabiduría que nos indica el momento adecuado, qué hacer y qué no hacer, qué decir y qué no decir. La humildad con dignidad proporciona grandeza. Hellinger opina que la humildad es fuerza concentrada, porque no tiene fervor y porque es respetuosa ante fuerzas más grandes a las que se entrega, y de las que obtiene la fuerza con la que actúa en el momento adecuado con medida y retirándose cuando concluye, y dice que “permanece con lo que ha logrado solo el tiempo necesario y luego se vuelve a soltar”.

¡Lo mejor!