Sonia González

Felices fiestas queridos lectores. En el artículo anterior decía de que en lugar de vivir repetidamente dolor y frustración por querer que la pareja sea diferente comprendamos que en lo opuesto del hombre y de la mujer se muestra lo fundamental de la creación que tiene que volverse a unir por lo que hay que permitir que lo que se vive contradictorio e insatisfactorio actúe de manera creativa e impulse hacia el logro del amor.

Hellinger comenta que cuando las diferencias son niveladas ya no habrá unidad sino uniformidad y dice que eso tiene poca fuerza porque sólo lo contradictorio con su tensión genera lo nuevo y lo tercero. Explica que por ello es tan importante que el hombre siga siendo hombre, aun cuando a las mujeres no les agrada que los hombres sea diferentes y viceversa. Si insistimos en que se vuelvan como uno es más cómodo pero después falta tensión y fuerza.

Osho también opina que las diferencias entre hombres y mujeres son valiosas y que son la causa de la atracción. Agrega que si esas diferencias desaparecieran, desaparecería el amor porque ya no existiría la polaridad, explica que “el hombre y la mujer son como los polos negativo y positivo de la electricidad: se atraen entre sí magnéticamente. Son polos opuestos; por eso el conflicto es natural. Pero mediante la comprensión, la compasión, el amor, mirando el mundo del otro y tratando de adoptar una actitud favorable hacia él, todos los problemas se pueden resolver. No hay necesidad de crear más conflicto, ya basta es necesario aceptar mejor sus diferencias”, concluye.

Por otro lado si pensamos que necesitamos de alguien para subsistir la relación se hace dependencia, Bucay considera que “en dependencia no se puede elegir. Y sin elección no hay libertad. Y sin libertad no hay amor verdadero. Y sin amor verdadero, podrá haber matrimonio pero no relaciones de pareja”.

Lepp nos dice que para amar se necesita una fuerza interior que nos haga sentir completos para relacionarnos desde allí y no desde la necesidad y la debilidad y agrega que sólo la luz de nuestro espíritu que surge en el silencio puede darnos esa compañía total y continua para superarnos y no aferrarnos.

Hellinger opina que llenamos nuestros vacíos y logramos gran fuerza interior cuando nos hemos reconciliado con los padres en el corazón y expresa que el amor en una relación de pareja se puede lograr de dos formas: una si en primer lugar comienza a fluir el amor a los padres porque cuando hay dificultades a menudo tiene que ver con que lo que prepara para el amor aun no ha sido solucionado y se busca lograrlo con la pareja. Añade que la relación de pareja se prepara en el amor que damos a mamá y que donde se logra el amor a mamá se logra el amor a la pareja. Por ello concluye que sin mamá no hay pareja. Y lo segundo para lograr el amor es reconocer que el amor es temporal y limitado que es una fase de un todo mayor que aspira a consumarse. Y agrega que la consumación del amor es la despedida, al final. Agrega que el amor en una pareja con las desilusiones, las crisis es una preparación para la despedida. Y cree que “si desde un principio en el amor se vive también la despedida, el amor adquiere algo valioso con cara a esta despedida porque es limitado. Por eso encaramos las crisis con tranquilidad y calma.”

Aunque se dice que la prueba más dolorosa para nosotros es la experiencia de nuestra incapacidad para amar liberemos el amor amando como podamos, como sugiere Lepp “la liberación que aporta el amor, no viene, del amor con que somos amados sino del amor con que amamos”.