Sonia González.

Gracias por sus comentarios queridos lectores, hoy tomaré la sugerencia de un compañero lector que llamaré Pepe quien me pide que siga abordando el tema del amor y para validar la información lo haré basándome de nuevo en la investigación que realicé para mi tesis de maestría y en información obtenida de los más recientes congresos de actualización con enfoque sistémico. Decía que las personas con exagerado amor propio se relacionan con un amor inmaduro que los hace sufrir porque necesitan, esperan y exigen que la pareja llene sus necesidades emocionales inconclusas y la necesitan tanto que permiten que no los respete, la hacen su mundo y constituyen relaciones simbióticas basadas en el miedo. Fromm menciona que en este tipo de parejas una actúa de forma pasiva y la otra de forma activa.  El comportamiento de la persona pasiva es de obediencia, subordinación y hasta de humillación. Por miedo a sentir la angustia, culpa y vergüenza del sentimiento de separatividad pasa a ser una parte de la persona que la administra y la resguarda, actúa a veces con paciencia, distante, despreocupada y otras veces indiferente ó insensible. Fromm lo explica diciendo que ´la forma pasiva de la unión simbiótica es la sumisión, o, para usar un término clínico, el masoquismo. La persona masoquista escapa del intolerable sentimiento de aislamiento y separatividad convirtiéndose en una parte de la otra persona que la dirige, la guía, la protege, que es su vida y el aire que respira por así decirlo´.

La persona pasiva ve al otro como si fuera un Dios ó Diosa, lo (la) idealiza y lo (la) hace su centro.  Fromm dice que la persona pasiva cree que el otro es todo, piensa yo soy nada, salvo en la medida en que formo parte de él/ella. Como tal, comparto su grandeza, su poder, su seguridad. La persona pasiva o sumisa es dependiente, no toma responsabilidad ni hace uso de su libertad, Fromm agrega que la persona masoquista no tiene que tomar decisiones, ni correr riesgos; nunca está solo(a) pero no es independiente; carece de integridad; no ha nacido aún totalmente.

La persona activa de la fusión simbiótica se comporta con autoridad, superioridad y mando. La persona activa pretende disgregarse de su soledad y de sentirse encerrado transformando a su pareja en una parte de sí mismo, al agregar a sí mismo a la pareja que lo venera e idolatra se siente afirmado y engrandecido. Fromm menciona que la forma activa de la fusión simbiótica es la dominación, o, para utilizar el término correspondiente a masoquismo, el sadismo. Ambos son dependientes, no pueden vivir sin el otro. Para un adicto afectivo el peor castigo es el alejamiento.

En cuanto al miedo a amar Hellinger menciona que las personas que sienten miedo ante el amor son las que no aman porque en el amor uno se olvida del miedo. Agrega que el miedo surge a partir de un concepto y que para tenerle miedo al amor hay que evitar mirar a la pareja porque cuando la miras, el miedo desaparece inmediatamente porque el amor es la pequeña felicidad.

Me despido invitándote hoy a mirar tus relaciones para que percibas lo que necesitas hacer y puedas vivir más consciente y plenamente. ¡Lo mejor!