Sonia González.

Hola queridos lectores, reciban una sonrisa y muchas gracias por sus comentarios. Para responder a uno de ellos acerca de la vulnerabilidad humana les platicaré la experiencia de quien en esta ocasión llamaremos Carlos. La primera vez que lo vi llegó muy abatido por problemas laborales, interrumpía y bromeaba y a la vez pedía ayuda, de repente estaba optimista y enseguida se cambiaba de lugar en el mismo sofá y  se acurrucaba donde con dificultad identificó que se sentía inseguro y solo y además se abrió a varios aprendizajes.

A los pocos días se percató de lo que para él fue muy significativo: se estaba resistiendo a sentir y a lo que estaba sucediendo, concretamente, se le dificultaba abrigar su tristeza y el dolor por sentirse limitado porque aunque hizo todo lo que estaba en sus manos ofreciendo un buen servicio y hasta dejando a otros clientes, perdió a ese y a la vez se le fue la estabilidad del negocio. Dice que cuando se dio cuenta de que no quería sentir, todo cambió dentro de él y decidió decirle sí a la vida porque comprendió que la vida trae de todo y que conlleva altibajos, sí a la vida, expresaba repetidamente. Agregó que le ayudó mucho visualizar la curva de la vida y la línea recta de la muerte como se muestra en los electrocardiogramas.

¿Has visto las líneas de subida y bajada de las personas vivas, y las líneas rectas de las personas muertas? Esas líneas rectas nos muestran la manera en la que quieren vivir muchas personas que no se dejan sentir sentimientos desagradables porque quieren vivir de manera estable continuamente como una línea recta, como si estuvieran muertas, sin embargo, la vida está representada en líneas curvas que suben y bajan simbolizando los diferentes momentos de cada experiencia, es decir, los momentos de estabilidad y cuando surge un evento que nos mueve emocionalmente vamos a un momento de desequilibrio y al tocar fondo en el momento de crisis encontramos dolor, impotencia y limitación generalmente, pero después de ir a lo profundo, llegamos a un lugar que nos da claridad, apertura y confianza para movernos a un momento de decisión para solucionar el conflicto y si nos movimos y aprendimos de la experiencia vamos a una nueva y mejor estabilidad y además crecemos emocionalmente hablando, este sería fluir en la vida pero cuando nos oponemos a algo nos atoramos.

En el pasado artículo nombré a Tolle quien afirma que sólo abandonando la resistencia para dejarte sentir tu vulnerabilidad puedes descubrir tu verdadera invulnerabilidad y así le pasó a Carlos, quien se mostró visiblemente más fuerte y seguro, confiado y entusiasmado para seguir haciendo los cambios necesarios en su nuevo negocio y además disfrutando más lo que le gusta hacer. En relación a esto Pierrakos comenta que la resistencia es el mal porque cuando resistimos la energía disminuye, se regresa y se detiene y cuando no existe resistencia la energía no encuentra obstáculos y fluye.

Me despido, recuerda que la vida fluye con facilidad y no sufrimos cuando no nos aferramos a que las cosas sean de cierta manera porque en la vida todo cambia, los ciclos irán y vendrán y todas las cosas tendrán un final, así que como dice Hellinger, sintonicémonos con todo tal cual es para que brote la paz, la alegría y el amor. Lo mejor.