Psicot. Sony González.

Gracias por sus comentarios. Sabemos que la vida cambia pero a veces se nos hace difícil aceptarlo porque pensamos que no lo hemos planeado así y porque la estamos pasando mal. Luis se preguntaba la razón por la que su vida cambió, añoraba esos momentos de estabilidad cuando vivía con su esposa e hijos, hacía su deporte favorito y  estaba tranquilo y a gusto en su trabajo. Después empezaron los problemas con su esposa hasta que decidieron divorciarse, la situación en la empresa se complicó tanto que decidió retirarse, empezó una nueva relación que no le satisface y después de vivir juntos un tiempo ahora vive cada uno en su casa,  toda esta situación ha movido a Luis a seguir su camino de una manera nueva ahora con un negocio propio lo cual lo angustia y estresa tanto a veces que se sigue preguntando ¿porqué cambió mi vida? Luis sabe que cuando tomó esas decisiones ya había llegado a su límite pero esa pregunta surge desde lo profundo de él cuando se juzga a sí mismo y cuando se siente criticado por su familia y socios, lo cual lo hace sentirse además, devaluado. Después de un rato se da cuenta que la otra opción era aguantarse y/o ¡hacer lo que los demás quieren!, entonces se percata de que de alguna manera sí se ha escuchado y se ha hecho caso al provocar esos cambios y al seguir tomando su vida tal y como es aunque a veces se sienta desfallecer.

Parece que Luis lleva dentro de sí una fuerza que grita, que se revela tal como un revolucionario que busca un cambio aunque al transgredir los límites impuestos por sus círculos se siente excluido, y es que Luis quiera o no tiene que pagar el precio de la crítica y la culpa por atreverse a vivir su propia individualidad buscado encontrase con la felicidad, el amor, la alegría y la paz y para lograrlo Luis necesita seguir aprendiendo, seguir reconociendo sus errores, su responsabilidad, su destino y los órdenes que rigen la vida. Esta vez, Luis se fue convencido de algo: estoy creciendo dijo sonriendo.

Como sabemos, todo ser humano está llamado a cambiar y evolucionar en esta vida, una vida que en sí es cambiante con altibajos y aunque la mayoría preferimos los momentos de estabilidad, cuando algo nos hace entrar en desequilibrio es tiempo de transformarnos que se logra al enfrentarnos con ese problema que no aceptamos, con eso que nos duele, frustra y hace sentir impotente para aprender algo. Cuando tocamos ese lugar de nuestra profundidad la luz llega, aclara la mente y surge la verdadera decisión, abre el corazón y nuestro ser vibra de esperanza y fuerza para renovarnos constantemente,  por algo Horacio afirmó que -la adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo-.

Me despido invitándote a observar con más detalle y atención, percibe las señales de tu cuerpo y pregunta que hay detrás, tu cuerpo es un instrumento muy sensible que percibe los trastornos de tu alma mucho más rápidamente que tu mente, al establecer conexión con la fuerza que habita en tu interior te mostrará lo que te falta, lo que debes saber, te enseñará tus defectos y ciegos convencimientos para que sigas adelante en tus relaciones.

Lo mejor.