Algunas personas se sienten pérdidas o insatisfechas pero no saben lo que quieren o lo que necesitan. En el fondo lo comprenden pero no se atreven a reconocerlo y muchas veces les apena o atemoriza el compartirlo. El miedo a no conseguirlo les impide reconocer lo que realmente quieren y si además lo esconden a los demás se encuentran cerrados para recibirlo. Pero los tiempos de vivir de esta manera están terminando. Ahora cada vez más personas se abren y son más vlientes y honestas consigo mismas. Se atreven a reconocer lo que quieren y hacen todo lo posible para obtenerlo. No les detiene lo que los demás puedan opinar y se son fieles a si mismas. En el camino de la vida han aprendido que tras identificar lo que desean en un momento determinado de la vida, para recibirlo necesitan darlo o ayudar a otros a conseguirlo.

Cuando damos a los demás es una manifestación completa de que tenemos para dar y no nos hacemos pobres, al contrario, nos enriquecemos. Al dar nos sentimos vivos y ricos. Misteriosamente, al dar, te das y cuando no das te empobreces.

Sony González.