El siguiente ejercicio de cimentarse con la tierra y el cielo es una práctica milenaria que sirve para equilibrar nuestra energía con la de la madre tierra y con la de las estrellas. Es un ejercicio que sirve cuando la mente está muy inquieta y tenemos pensamientos lejanos a nuestra realidad, o tenemos muchas fantasías mentales.

Cimentarse es esencial para poder evolucionar con tranquilidad, sin sobresaltos. La energía de la tierra y del cielo en buena cantidad en nuestro cuerpo físico, emocional y mental nos permite estar equilibrados y ser realistas.
La Madre Tierra quiere que estemos en contacto con su energía y este ejercicio ayuda a conectarse de una manera fluida con su energía.
Se hace de la siguiente manera:
Sentados en el piso, con la espalda en un arbol, con las rodillas levantadas, los pies descalzos (o con medias) en el piso, imaginarse que desde la planta de los pies salen fibras (como raíces) que comienzan a entrar en la tierra, y bajan, bajan, hasta agarrarse fuertemente de una gran piedra bien adentro de la tierra. Esa fibras comienzan a absorver energía de la tierra que sube por tus piernas hasta el corazón. Con cada inspiración se absorve energía de la tierra y con la exhalación se distribuye por el cuerpo a través del corazón.
Luego de un rato de inhalar esta energía, se imagina que desde la coronilla (la cabeza) comienzan a salir fibras o filamentos hacia el cielo; suben hasta alcanzar el sol y las estrellas. En ese momento se comenza a absorver esa energía del cielo y baja hasta el corazón. Con cada inhalación se absorve energía el cielo y con cada exhalación se distribuye por el cuerpo a través del corazón.
Luego, al mismo tiempo que se inhala energía de la tierra se hace lo mismo con la energía del cielo. Se inhala la energía del cielo y de la tierra, llega al corazón, y con la exhalación se distribuye por todo el cuerpo.
En un momento, hay que sentir que uno está entre el cielo y la tierra; bien cimentado. Hay que tener esa sensación de estar equilibrado, de estar bien cimentado, entre el cielo y la tierra. La sensación de estar cimentada es sumamente agradable.
Se absorven esas energía por un rato y despúes se van encongiendo las fibras hasta terminar el ejercicio.
El ejercicio dura 30 minutos aproximadamente. Se puede hacer de día o de noche.
Hay que hacerlo 3 o 4 veces en el lapso de un mes y se notará la diferencia.
Si no está la posibilidad de hacerlo en el suelo con un árbol, se puede imaginar que uno está con la espalda en un árbol y sentado en el suelo.
Hacerlo con una música suave ayuda a concentrarse e imaginarse las fibras.

Martín ArmandoPublicado por por Puente Mágico Chamanismo Tradicional en :http://www.facebook.com

Tomado de http://cusihuasi.ning.com