Comparto este ejercicio de la sonrisa que es una práctica antigua sanadora, y se relaciona con el cariño y ternura que podemos darnos a nosotros mismos a través de nuestra capacidad de sanación e imaginación. Se puede practicar cuantas veces se quiera, y si estamos medios tristes se recomienda mucho más. Se puede hacer de día o de noche.

Se realiza de la siguiente manera: Acostados o sentados, relajamos el cuerpo con la respiración. Luego de eso, comenzamos a recordar algún hecho que nos haya hecho reir, pero tiene que ser un hecho que haya generado una risa tierna, una alegría linda. No sirve recordar un hecho de reirse de los demás.
Luego de recordar ese hecho, tenemos que expresarlo con nuetra boca, sonriendo (físicamente). Esa sonrisa hay que mantenerla durante unos minutos, y debemos disfrutar de sonreir. Mientras recordamos sonreimos.
Luego, mientras mantenemos esa sonrisa en la boca, imaginamos que esa sonrisa se traslada a nuestros ojos. Imaginamos que nuestros ojos son una sonrisa y que sonrían alegremente. Hay que llevar esa sensación de reirnos a los ojos y sonreir. Disfrutamos de sonreir con los ojos.
Luego, mientras mantenemos la sonrisa en los ojos, imaginamos que esa sonrisa se traslada a nuestro cerebro. Trasladamos esa sensación de sonreir a nuestra cabeza. Y comenzamos a imaginar que nuestra cabeza sonríe, como si fuera una sonrisa. Sonreimos con nuestro cerebro, todas nuestras células del cerebro sonríen. Hay que mantener esta sensación de sonrisa en el cerebro durante unos minutos.
Luego, imaginamos que la sonrisa se traslada a nuestra garganta. Nuestra garganta se va convirtiendo en una sonrisa, y ríe, sonríe. Sentimos como que se estira la garganta hacia los costados mientras sonríe alegremente.
Luego de un rato, imaginamos que esa sonrisa se traslada a nuestro hígado; hacemos lo mismo que lo anterior, imaginamos y sentimos que el hígado sonríe, que está alegre y sonríe. Hacemos lo mismo con el páncreas, los pulmones y el bazo. Hacemos sonreir a esos órganos.
Finalmente, llevamos esa sensación de sonrisa al corazón. Imaginamos que nuestro corazón comienza a sonreir alegremente, puramente. Nuestro corazón bombea sonrisas. Imaginamos como esas sonrisas se van trasladando a todo el cuerpo con la sangre que bombea del corazón. Y entonces nos danos cuenta que todo nuestro cuerpo es una sonrisa enorme, alegre, pura, sanadora. Sonreimos, sonreimos, sonreimos y sanamos, sanamos, sanamos.

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